Muestra de esculturas en madera
«La madera cobra vida en formas orgánicas, dinámicas y sugerentes. Sus series, olas, cubos, hélices y criaturas míticas invitan a un diálogo íntimo con la materia, a un recorrido sensorial por el universo escultórico de Kreimer.»
Olga Correa, curadora
Me pregunto: ¿por qué Maderas Empoderadas?
Desde pibe gozaba con el cortaplumas sacando punta al Faber No.2. Redondeando el grafito. La madera respondía, redondeada, lisita.
Una vida después, tras caminar la sociología, la comunicación, los derechos humanos, otras tierras y hemisferios, la vuelta al pago y el nuevo milenio pedían cambiar. Pedían al cuerpo moverse de otra manera, trabajar otras materias, inventar ideas y formas nuevas.
La madera. Encuentro en la madera que me desafía y que a la vez se deja trabajar. Me saca a bailar. Obliga a concentrar mente, músculos, manos. Bien parado y dando ritmo a la columna. Enfocado. Ya al primer corte, el golpe que talla te vincula de otra manera con la madera, abre incógnitas, propone.
El reino vegetal, especies que decidieron echar raíces, crear su lugar fijo y aprovechar tierra, aire, lluvia y sol . Nos ganaron por lejos, son más del 95 por ciento de la masa viva del planeta. Y su madera puede mucho, corre savia, sostiene, busca el sol, se multiplica, hace alianzas con aves, bichos y hongos, llega a ser petróleo, carbón, papel, tablas. Nos amuebla.
Tallando aprendí a ver troncos cortados que preguntaban si me les animaba. Aprendí a reconocerlos, a prever sus trampas. De a poquito y como decía mi profe: ¨profundizando¨.
De pronto, en el taller descubro la placa multilaminada, el ¨plywood¨, capas finitas de madera selladas con fenólico. Vegetal con industria, fibra y químico, natura y cultura. Material proletario, ninguneado a pisos pobres y paredes provisorias. A ser pisoteado y descartado.
Paulo Freire y los talleres, me enseñaron a profundizar, a trabajar con lo que el sujeto trae, la criatura ya ha incorporado y ofrece. Como autor, como docente, intervenir para crear las condiciones para que ese potencial se exprese. Y las placas traen mucho, líneas de fuerza, tonos de madera, rigidez, contrastes de texturas, secuencias de planos, capacidad de unirse solidariamente. A los que las herramientas pueden dar luz y forma.
Gubias, formones, lija, amoladora, taladro, brazos, dedos, comandados todos por una intuición que vaya a saber de dónde sale, de qué historia viene, adonde mira. Soy yo también.
Osvaldo Kreimer
Espacio Fotográfico Marcelo Gurruchaga
Tacuarí 719, San Telmo, CABA
Lunes a viernes de 12 a 20hs