… cuando nos adentramos en las imágenes, aparecen escenas serenas, reflexivas, silenciosas, a veces distantes, otras veces tratando de descubrir secretos, señales de posibles verdades en detalles o buscando guiños en esos retratos expresivos…
Fotografías de Marcelo Gurruchaga
Fotografías de Carlo Ferraro
CUBA. Cada imagen una historia.
Con cualquier dispositivo que utilicemos, por ejemplo: el discurso, la escritura, la pintura, la fotografía, jamás logramos decir un todo. Siempre queda algo abierto, indefinido, un lugar propicio para que entren otras narrativas, también inacabadas y siempre imprecisas.
En esta muestra, de Marcelo Gurruchaga y Carlo Ferraro, suceden estas cosas. Cuba, país con mucho peso en nuestro imaginario, es el territorio que seducirá a ambos a buscar con sus ojos, algún rastro de las historias que hay detrás de cada imagen.
Los dos son grandes viajeros. Gurruchaga tiene un don que es el de captar idiosincrasias y de vincularse, rápidamente, en cada nuevo horizonte. Ferraro, en su delicado texto sobre su viaje a Cuba nos dice: “Caminando por La Habana, más de una vez sentí que estaba siguiendo los pasos de Mario Conde, ese personaje de Leonardo Padura que mira el mundo con una mezcla de ironía, cansancio y ternura”. Aquí, él nos deja ver una sensibilidad apacible y reflexiva.
El azar hizo posible que dos miradas se encontraran. Ellos hicieron sus viajes en momentos diferentes, sin embargo, en sus obras comparten un lenguaje similar, dando lugar a una muestra que logra un diálogo fluido gracias a una mirada inesperadamente compartida.
Las fotografías son llamativamente coloridas y al mismo tiempo no son estridentes.
En una mirada rápida, podrían leerse las obras como festivas y algunas otras anecdóticamente graciosas. Sin embargo, cuando nos adentramos en las imágenes, aparecen escenas serenas, reflexivas, silenciosas, a veces distantes, otras veces tratando de descubrir secretos, señales de posibles verdades en detalles o buscando guiños en esos retratos expresivos. También hay espacios interiores con una cadencia misteriosa, paisajes callejeros con una colorimetría pictórica. En Ferraro, hay tal vez, una mirada de melancolía bella, en Gurruchaga se encuentran intersticios donde se cuela la sonrisa o la ironía. Los dos tienen una visión exultante, al mismo tiempo que sobria, sobre Cuba. Pero, finalmente, todos son solo fragmentos, instantes de sensibilidades lejos de una sola Cuba completa al mismo tiempo que abiertas a miles de Cubas posibles.
Olga Correa
Curadora
Espacio Fotográfico Marcelo Gurruchaga
Tacuarí 719, San Telmo, CABA.
Lunes a viernes de 12 a 20 hs.

























