Este corpus de obra nos ofrece un universo simbólico de puro cuestionamiento
En esta oportunidad nos presenta tres series: Historias que no terminan, ¿Es este un mundo…? y Lilith.
Raquel construye su obra desde la palabra, el texto. Desde allí los elementos que aparecen en sus fotografías, conjugadas con el trabajo digital, se plasman en collages recomponiendo imágenes construidas a partir de un interrogatorio sofisticado y riguroso que la artista realiza consigo misma.
En Historias que no terminan, Leiberman está interesada en los límites desdibujados de la narrativa, en los dobleces de lo efímero, en la apertura de aquello que nunca cierra o termina. Indaga en lo oculto y en historias escondidas.
En la serie ¿Es este un mundo…? se cuestiona sobre el mal, el mundo en llamas, en dónde queda el ser humano atravesado por la oscuridad y la violencia tanto ajena como propia.
En Lilith, Raquel desarrolla metafóricamente sus pensamientos sobre la mujer. La transgresión a una condición impuesta, sus libertades en busca de sus deseos en medio, siempre, de contradicciones. Constantemente juega con la tensión entre la oposición de los conceptos. Nunca se limita a una imagen cerrada. Por otra parte, su interés pasa por las cuestiones ambientales. Otro tópico importante en toda su obra es el título que cada pieza ofrece, así va tejiendo un hilo conductor que se convierte en poesía.
Este corpus de obra nos ofrece un universo simbólico de puro cuestionamiento. Nada es sereno en medio de imágenes hermosas con una estética subyugante llena de vaivenes. Todo está envuelto en un dinamismo que va de la palabra a la imagen. Son vivencias enfocadas y desenfocadas, se desalinean y se reconstruyen. Es en el enigma que Leiberman suspende todo su mundo simbólico.
Olga Correa. Curadora




